
Normalmente no solemos hablar mucho en Decoesfera sobre tiendas y establecimientos varios, pero es que esta tienda de golosinas está deliciosamente decorada. Es muy sencilla y nada pretenciosa, pero esa forma tan única de tratar de reproducir el interior de una casa como si estuviera dibujada, es maravillosa.
Se trata de un espacio no muy grande, aunque diáfano y con grandes ventanales a la calle. Se organiza como casi todas las tiendas, con varios mostradores y estanterías con los productos expuestos; en este caso las siempre coloridas gominolas, piruletas y caramelos varios.
Es muy interesante este contrapunto entre el arcoíris de colores de lo que venden con el blanco de las paredes y los mostradores, pues realzan uno de los mayores atractivos de su producto. Eso, combinado con los dibujos desenfadados representando zonas de la casa como la cocina, la habitación o el comedor, hacen el resto.






