
Toda resistencia es inútil: el otoño ya ha llegado, y aunque las sandalias aún no hayan desaparecido, lo cierto es que nos quedan pocos días para usarlas (sin hacer el ridículo). Si el otoño ha llegado a tu ropa, seguro que también ha llegado a tu casa. Veamos cómo preparar la casa para el invierno que se avecina:
- En primer lugar, cambia tu fina colcha de verano por otra algo más gruesa. No digo que te saques ya la funda nórdica (a no ser que vivas en una provincia fría), pero seguro que ya hace tiempo que no duermes desarropado.
- Saca la manta del sofá aunque no la uses aún. A todos nos gusta estar arropaditos mientras vemos una película, sobre todo cuando empieza a refrescar. Una de las más importantes es la que hay al lado de la cama para no poner los pies en el suelo frío.









