
Hace tiempo que en decoración se han desterrado las rígidas normas sobre la utilización conjunta de estampados diferentes, pero llegada la libertad queda una cuestión que resolver, ya que es fácil caer en el abigarramiento o directamente en la horterada como consecuencia de esta mezcla.
Muchas veces desistimos de utilizar el color precisamente por miedo a no acertar, a cansarnos y equivocarnos, y nos conformamos finalmente con una sencilla combinación de pocos colores, que en ocasiones no expresa nuestra personalidad; de alguna manera, podíamos decir que acabamos viviendo en casas que no son nuestras del todo, a las que les falta esa expresión libre de nuestra imaginación y gustos.
El quid de la cuestión es saber cómo hacer para no errar, para conseguir que el resultado de mezclar muchos colores y formas diferentes ofrezca un resultado armónico que no agreda a la vista, y lo que es en definitiva importante: que nos contagie serenidad a la vez que alegría.
