
Si hay una casa relevante dentro de la historia del diseño nórdico, esa es sin duda la Villa Mairea del finlandés Alvar Aalto. Por su integración con el entorno, por el respeto a la tradición al mismo tiempo que rebosa modernidad, por su alegría y capacidad para ser clásica, natural y transgresora al mismo tiempo.
La casa fue construida a finales de la década de los años 30 en Noormarkku, Finlandia, por encargo del matrimonio Gullichsen, quienes dieron libertad al arquitecto para crear una casa experimental, con la que pudo por en práctica todas su teorías y pensamientos sobre cómo debía entenderse la arquitectura.









