
Ultimamente he oído hablar mucho de cabeceros, cada vez la gente es más reacia a comprar cama, se opta por un somier o preferiblemente un canapé, para aprovechar el espacio de almacenaje y un colchón, después se decora con un bonito edredón y cojines y ya está la cama lista. Pero después algunos echan de menos el cabecero y quieren añadir uno, aunque sólo sea de adorno. Aquí tenemos un ejemplo bien sencillo de conseguir reciclando cuatro tablas antiguas.
En cualquier sitio podemos encontrar cuatro tablones viejos, no importa que no sean del mismo tamaño o que estén algo deteriorados, los trataremos y los prepararemos para obtener un buen resultado. Personalmente a mi este cabecero me encanta y además ahora que se acerca San Valentín puede ser un bonito detalle con el que sorprender a la pareja.









