Antes y después: un dormitorio gris que no aburre
Cuando mis amigos me preguntan por un color para pintar las paredes, dejándome claro que la única respuesta que quieren es “gris”, yo siempre les llevo a mi terreno y les sugiero que incluyan un poco de azul en la mezcla para darle luminosidad a la estancia y acercando más el tono al blanco que al negro. Ya os digo que este es mi modus operandi, asà que cuando vi las imágenes que acompañan a este post aluciné un poco porque en general no me suelen gustar los interiores en gris.
El dormitorio de las imágenes pertenece a una irlandesa llamada Violet que cuenta que se inspiró en una revista para reformarlo. En un principio, era amarillo con las cortinas en verde, pero nuestra protagonista de hoy pensó que era más elegante hacerlo más oscuro y cambió la decoración por otra en gris, blanco y negro. En la imagen que hay bajo estas lÃneas vemos cómo queda el cabecero con detalle.


