
Enmarcar el paisaje es de esas cosas que parecen obvias cuando se ven, pero que la mayoría de la gente ignora a la hora de diseñar una casa frente a un paraje encantador. No en vano es un recurso que hasta hace menos de un siglo solo empleaban los grandes de la arquitectura, y que a pesar de su belleza está menos extendido de lo que debería.
La base de esta buena idea es sencilla, valernos de la belleza del paisaje para “colgar” un cuadro sobre nuestras paredes, valiéndonos de una ventana o similar. Claro que los requisitos necesarios para aplicarla no son nimios, pues pocos son los afortunados de tener una casa frente a una maravillosa estampa que sobrecogería al mismísimo Turner, pero dado el caso, sería un sacrilegio no aprovechar la oportunidad.
Si eres uno de los afortunados y te apetece aventurarte a enmarcar un paisaje, aquí tienes cinco consejos que te guiarán en el camino:













