
Hace unas semanas, salió a la luz el caso de Hackney, donde un edificio estaba “decorado” con un graffiti de Banksy, el grafitero más famoso del Reino Unido y fue mandado borrar por el Ayuntamiento. El graffiti representaba una caricatura de la Familia Real británica y ha sido borrado casi en su totalidad.
La desaparición de un graffiti no sería noticia si no fuera porque turistas de todo el mundo peregrinaban para ver esta fachada. Toda una industria de fotos y suvenirs florecieron en torno a la obra del grafitero anónimo, e incluso los dueños de la casa denunciaron al Ayuntamiento porque consideraron un atropello la desaparición de esta obra.
