Vidrieras decorativas en las ventanas

Llamadme loca, pero me siento atraída por las ventanas que tienen vidrieras. La luz al pasar por ellas se convierte en un chorro de color y son muy chulas de ver durante el día, aunque es cierto que durante la noche deslucen un montón. Yo en una casa normal, las usaría para el baño por ejemplo, ya que mantienen la intimidad pero dan un toque sofisticado.
No digo que haya que ponerlas en todas las casas ya que usadas en exceso puede parecer que vivimos dentro de una iglesia, pero en su justa medida pueden ser interesantes como recurso decorativo. Esto ya lo sabían los romanos y los egipcios, que fueron los primeros en usarlas, aunque como sabéis su uso se popularizó en el gótico, cuando las paredes de las iglesias pudieron ser más livianas gracias a los contrafuertes y arbotantes.

Amadas y odiadas a partes iguales, hay que reconocerle a Louis Comfort Tiffany el mérito de haber creado un estilo nuevo, vistoso y que, hoy en día, cien años después de su invención, sigue estando de moda. Nos referimos, cómo no, a las lámparas Tiffany.
Tras hablar, hace unos días, del
Es mi
Y no es para menos. Esas son las propuestas de este estilo: sofisticación, cuero con aspecto de viejo, calidad en las maderas y cuidado hasta el mas mínimo detalle.
No lo puedo ocultar: me encanta. Las proporciones en los diseños o ese aspecto de años 20, sin dejar de ser cómodo, vanguardista.
En el distrito del Soho, en Manhattan, se encuentra el 60 Thompson Hotel, un claro exponente de lujo y encanto para este arte, decorado de la mano del famoso diseñador Thomas O'Brien y que brinda al afortunado huésped vivir, de primera mano, la sorprendente decoración y ambientación que han hecho, de la exclusividad de este hotel, un referente mundial.
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