
Al igual que el frigorífico de esquina esta vinoteca consigue sacar el máximo partido de un espacio a menudo desaprovechado pero, además, su diseño, más cercano a cualquier mueble cotidiano, permite que se pueda integrar fácilmente en diferentes estancias.
Es para grandes amantes del vino, ya que tiene una capacidad de 260 botellas que permanecerán a la temperatura ideal gracias a la tecnología Whisperkool Cooling System, respetuosa con el medio ambiente. Incorpora además un termostato especial para medir la temperatura del vino.
A fin de maximizar el espacio dispone de tres sistemas de almacenaje: las puertas de la izquierda con doble profundidad, en dos filas, las de la derecha en una sola y en el centro expositores con puertas de cristal con el interior iluminado por leds.

