
Hace ya tiempo escribí un post sobre una empresa que hacía recuerdos con las huellas de recién nacidos, y entonces prometí mostraros como había realizado una idea similar, mucho menos elaborada, pero con un resultado muy bueno, al menos visto desde el punto de vista sentimental.
Hace unos años decidí inmortalizar de alguna manera a mis pequeñas fieras, para tener un recuerdo que permaneciera para siempre y tomé unos moldes de sus huellas que enmarqué.
El proceso no es demasiado complicado, solo hace falta un bloque de arcilla, un par de gatos voluntarios y unos marcos con un fondo generoso. Opcionalmente se puede pintar o revestir el fondo, en este caso yo utilicé una fina lámina de madera pintada.









Si tienes problemas con los insectos o con los pequeños roedores, conejos, etc en tu jardín, y no te gusta utilizar sustancias químicas ni venenos este invento te va a encantar, lo he encontrado en