
En mi grupo de amigos, definimos el “síndrome Ikea” en el momento en el que te despiertas en una casa tan llena de muebles Ikea que no sabes a cuál de tus amigos pertenece. No es que esté en contra de los muebles suecos, pero lo cierto es que hoy en día es raro el hogar donde no han llegado los suecos.
Un buen día al llegar a su casa, Jess se dio cuenta de que poseía prácticamente el catálogo de Ikea entero. Así, como leéis: su apartamento estaba lleno de estanterías Bily, marcos Ribba y otros objetos pertenecientes a la franquicia sueca más famosa en el mundo.




