Hemos visto... un candelero de cera derretida

La iluminación con velas produce unos matices que la luz eléctrica no puede imitar. Un fondo de intimidad, el centellear de las llamas o el reflejo de estas sobre la cera líquida de la base, las convierten en una fuente de iluminación mágica. Iluminar con velas es un buen recurso para conseguir ambientes muy especiales llenos de misterio, y puestas en escena llenas de efecto.
Este candelero llamó mi atención desde lejos, ya que en un ambiente de moderada oscuridad se destacaba majestuoso con su forma casi fantasmal. Las llamas parecían flotar sobre los ríos de cera que una vez vertidos, habían quedado petrificados en el camino. La luz de las velas inferiores lo iluminaba casi por completo haciendo que inevitablemente nuestra vista se posara constantemente en él.
El invento es bien simple, unos tubos de metal nacen de la superficie en distintas alturas, y sobre ellos se colocan las velas, dejando que la cera derretida vaya formando poco a poco formas caprichosas. A medida que se vayan encendiendo y agotando velas, la luminaria irá teniendo un mayor grosor, cubriendo los tubos metálicos casi por completo. El efecto que se termina consiguiendo es impactante y mágico.






