
La lámpara de techo Foto de Ikea, con su acabado en aluminio y su diseño actual, es perfecta para imprimir al office de tu cocina o al comedor una estética industrial, de plena tendencia. A ello hay que sumarle su atractivo precio y la posibilidad de elegir entre tres diámetros diferentes.
Si lo que te apetece, sin embargo, es dar a tu mesa de comedor un toque divertido y de color, no renuncies a estas lámparas, ya que, si eres un poco manitas, puedes cambiar absolutamente su aspecto en muy poco tiempo. Todo lo que necesitas comprar es una pintura en aerosol que se adhiera a superficies metálicas, de venta en cualquier ferretería o en centros de bricolaje. Y ahora: manos a la obra.
Para empezar debes limpiar la lámpara con un trapo húmedo y dejar que se seque. Después, cubre toda la sección del cordón con cinta aislante, para protegerla de la pintura. Obtendrás un resultado más uniforme si pulverizas en dos capas finas, asegurándote de que entre una mano y otra haya pasado el tiempo suficiente para que la primera capa se haya secado en su totalidad. El resultado será espectacular.








Siempre me han fascinado los tú y yo porque si tuviera uno, nunca sabría dónde ponerlo. Cierto es que tenían su objetivo en la época en la que fueron creados (sospecho que encaminado hacia la castidad) pero hoy en día son pocos los que tienen espacio en su casa como para permitirse uno. Kissing Jim, que así es como se llama este invento, ha sido creado por Modern Convenience, y está recomendado sólo para los muy románticos. 