
Hoy me he despertado criticón, para que negarlo, pero de vez en cuando está bien dejar de lado las cosas que nos gustan y hablar un poco de las que no nos gustan (por no decir nos disgustan).
Ese es el caso de este pequeño aparador con ruedas de nombre fantasioso —Roll me the Cabinet, Alice, en referencia a Alicia en el país de las maravillas— y que parece más un experimento del Dr. Frankenstein que otra cosa.
Antes de seguir leyendo, deteneos por un instante y volved a mirar la imagen. Ahora tratad de imaginar qué debería haber alrededor de ese mueble para que encajara con la decoración. Resulta complicado ¿no?. La única opción que se me ocurre es que el resto de muebles de la casa sean igual de extraños, formando una mansión de los horrores que tendría su razón de ser en su propia rareza.

