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Una zona de trabajo en un vestidor

Lo hemos visto en más de una ocasión, es un recurso muy válido cuando no se dispone de una habitación entera en la que ubicar un despacho o zona de trabajo. Cuando el espacio escasea, montar una oficina integrada en el hueco de un armario es una muy buena idea. El ejemplo que vemos hoy es ideal para una casa ni demasiado grande ni demasiado pequeña en la que no sobre una habitación, pero se disponga de un espacio de armario o vestidor que sacrificar.

Como vemos, la superficie viene a ocupar un espacio de aproximadamente tres metros de largo por uno y medio de profundidad, insuficiente como habitación, pero que bien planificado puede albergar todo lo necesario para trabajar con comodidad, mantener la documentación y material ordenados, e incluso decorar el frente con láminas enmarcadas.

La magia de este pequeño despacho estriba en la manera en que se ha integrado en el espacio, separado tan solo por un arco con formas que lo recoge dándole un carácter diferente. Si el frente queda despejado para mostrar recuerdos, títulos y láminas, los lados, cerrados por sendos tabiques, están ocupados por varios estantes que le dan servicio incluso en la parte baja, que permite tener muy a mano incluso la impresora y otros aparatos.

Una vez más vemos como el ingenio viene en nuestra ayuda a la hora de trabajar en casa, al sustituir un espacioso armario vestidor por un despacho. La ganancia es mucha, a cambio, la zona de almacenaje se puede reemplazar por un armario de una pieza mucho más pequeño que encontrará fácil acomodo en un espacio más reducido.

Vía | Apartment Therapy
En Decoesfera | La oficina plegable de KapteinBolt

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