Barbie

Yo sigo con mi obsesión veraniega de los exteriores más espectaculares y hoy me encuentro especialmente volcada en los colores, que en verano deben ser vibrantes, fuertes, alegres y no os voy a poner a Edith Piaf, pero vamos a ver cinco exteriores que os harán ver la Vie en Rose. El primero es un patio mexicano, cuya sobriedad se olvida con ese maravilloso muro pintado de rosa. Nada destacable pero toda una inspiración. El pequeño sofá de mimbre, tan clásico que podría pertenecer a cualquier país y cualquier época, pero que en este ambiente, entre dos enormes cactus del desierto, la manta de rayas y con ese color rosa detrás es inconfundible. Imposible darle un aire más elegante y decadente a un jardín, que los que podemos encontrar por la Francia más rural. Esos palacetes y maisons que llevan en cada piedra y en cada silla roñosa de jardín, la pátina que el tiempo y la historia han ido dejando en ellos. Personalmente soy una gran admiradora del tiempo decorativo francés, ningún decorador del mundo conseguiría un ambiente tan auténtico como el de la dejadez del campo francés, desde sus muebles de jardín hasta sus mesas descoloridas que hablan de tiempos mejores. ¿No es un toque encantador el de poner almohadones rosas en este jardín? Y ¿qué es el verano sin blanco y rosa? La diseñadora Victoria Dreste nos muestra un patio donde combina ambos colores a la perfección. Blancos los bancos, con colchonetas de un rosa tan suave que casi es impreceptible, color yogur de fresa y los almohadones de diferentes motivos dispersos en desorden. Pero lo más espectacular, las cortinas en degradé rosa, desde el más fuerte hasta casi blanco, al viento, movidas por la brisa marina, mientras que la sombra de los junquillos sujetos por burdos palos nos promete un respiro en medio del calor. La verdad es que el exterior que viene ahora volvería loca a Barbie o a una niña de ocho años, pero tiene toda la gracia una piscina rosa de diva de Hollywood. El resto del jardín no tiene nada extraordinario, el diseño de la piscina y su color son suficiente para que sea inconfundible, no se deja llevar (más) por la fantasía y recurre al comodín del blanco y la decoración de la madre naturaleza. Y la última pero no por ello menos impactante es esta maravillosa terraza en el campo. Muebles robustos, de fibras naturales y la mesa de teca también contundente no resultan excesivas por la profusión de textiles al más puro estilo colonial o incluso gipsy style. Ahora vemos el poder de los colores, yo empiezo el fin de semana con gafas de cristales color rosa. ¡Buen finde a todos! Imágenes | The Gifts of life, Brabourne Farm, Victoria Dreste Design, Swimmingpools, Homes & Gardens En Decoesfera | Cuando la felicidad es tumbarse a la bartola: cinco lugares para la siesta este verano

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