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Las tradicionales lámparas colgantes que solemos colocar en el comedor están de moda, y además siempre hacen que los ambientes clásicos luzcan mucho más brillantes y sofisticados, ahora bien, antes de colocarlas debemos tener en cuenta las características de nuestro apartamento y nuestro mobiliario, y no me refiero al estilo, que también, sino concretamente a las características técnicas.

Una de las preguntas más habituales a la hora de colocarlas es qué distancia dejar entre ella y la mesa del comedor para así evitar deslumbramientos e incomodidades.

Lo más normal y lo mejor es que, aunque hay que tener en cuenta el estilo de la lámpara, esta distancia sea de 60 a 80 centímetros de el alto de la mesa, pero claro, a la hora de la verdad tenemos que tener en cuenta más factores, por ejemplo:

  • el tamaño de la mesa
  • el tamaño de la lámpara
  • las posibilidades de mobilidad de la lámpara
  • el espacio del que disponemos para colocarla
  • el espacio que tiene que iluminar
  • etc.

Lo más importante a la hora de calcular la distancia a la que debemos colocarla es el espacio, es decir, el espacio que ocupa la mesa del comedor y el espacio que alberga la habitación.

Por ejemplo, si la mesa o la lámpara es muy grande lo más adecuado es hacer que este espacio sea aún mayor, para que la iluminación sea eficaz en todo el ancho de la mesa. Si no, esta se focalizaría en un único punto y haría que existieran diferencias de iluminación en los diferentes rincones del comedor, y por tanto los comensales.

En otros casos, en los que el comedor es más pequeño, no tenemos que renunciar a ellas, pero sí tenerlo en cuenta, y por tanto disminuir ese espacio, para colocarla más cerca de la mesa, así obtendremos una luz más puntual y sobre todo homogénea.

Otro de los factores importantes es el tamaño de la estancia, y es que no es lo mismo que tengamos que iluminar una sala grande que una de tamaño medio, una cuestión habitual por ejemplo, sobre todo en espacios pequeños, tengamos una habitación única compartida para salón y comedor.

En esos casos es aún más complicado, porque una lámpara colgante puede hacer que la iluminación no sea todo lo eficiente que debería en alguno de esos dos espacios, por eso lo mejor es optar por otro tipo de modelos, o si, al final nos decantamos por las colgantes intentar optar por un modelo que nos permita regular el alto, para así poder dirigir la luz según nuestras necesidades en cada momento.

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