Cafetera Saeco Xsmall Class. La probamos (II)

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El otro día, en la primera parte de la prueba, comprobamos lo sencillo que era poner en marcha la cafetera Saeco Xsmall Class y prepararnos un café por primera vez.

También hablamos de sus virtudes potenciales, que se pueden resumir en “automática”. Lo hace todo, desde moler el grano hasta limpiar los circuitos, además de dispensar la cantidad justa de café según pidamos uno largo o uno corto. Las únicas pegas que le encontramos hasta ese momento fueron su tamaño, un tanto excesivo para las cocinas de hoy en día, y su precio, alrededor de 300 euros, también un poco “grande” para nuestros bolsillos.

Así que ahora viene la parte importante de la prueba, el uso diario de la cafetera nos dirá si es tan cómoda y el café sale tan bueno como para pagar el sobrecoste que conlleva adquirirla y tenerla en la cocina ocupando sitio.

El café

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Cuando uno se encuentra ante una cafetera de este tipo, espera que de sus entrañas salga un café exquisito. ¿Qué menos se puede esperar? Café recién molido, prensado con precisión y obtenido con 15 bares de presión… pero no, la realidad es que es un café como el de cualquier otra cafetera espresso manual.

No quiero decir que no sea un buen café, la crema es abundante y el sabor es intenso y aromático, lo que pasa es que no destaca por encima de ningún otro café que yo haya probado en cafeteras domésticas, tanto de cápsulas como espresso manuales, por lo que en ese sentido, no merece la pena tanta filigrana.

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Sin embargo, si que existe un apartado en el que la Saeco Xsmall se desenvuelve mejor que otras cafeteras que han pasado por mis manos; montando leche para preparar capuccinos es excepcional. Con el tubo de vapor se prepara una espuma de leche que dura horas montada y sobre la que puedes espolvorear chocolate sin que este se hunda, incluso resiste el peso de una galleta y hasta una cucharada de azúcar aguanta un rato sobre ella.

Lo que pasa es que el proceso de montar la leche es engorroso y un tanto sucio. La máquina expulsa por el tubo una mezcla de vapor y agua a presión antes de que podamos usarlo, salpicando bastante y obligándonos a limpiar la cafetera y su entorno al acabar. No obstante, si los capuccinos son lo tuyo, sale a cuenta, porque el resultado es, como lo diría… gratificante.

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Prueba de uso diario

A pesar de que el café no sea significativamente mejor que otros, la cafetera Saeco Xsmall Class podría ser una buena compra si fuera muy cómoda de usar en el día a día, si realmente fuera cierto que con apretar un botón obtuviéramos nuestro café y poco más hubiera que hacer. Pero la verdad es que no, que al final hay que estar tan pendiente de ella como de cualquier otra cafetera.

En principio, el mantenimiento que necesita es mínimo; rellenar el depósito de agua, el de granos de café y vaciar los posos. No parece mucho, sobre todo teniendo en cuenta que nos ahorramos uno de los pasos en la elaboración del café que más odio, el prensado, así como de tener que deshacernos de los posos cada vez.

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El problema estriba principalmente en que el depósito del agua es pequeño para cantidad que el aparato gasta, ya que cada vez que encendemos la máquina, ésta realiza una limpieza del circuito que gasta unos 50ml. Además, si no estamos atentos, ese agua va a parar a la bandeja de goteo, que aunque está pensada para recibir bastante líquido, se llena con facilidad, y si no te fijas en el flotador que te avisa, se puede desbordar con desastrosas consecuencias.

Preparar un capuccino también conlleva mucho gasto de agua —por el vapor necesario para montar la leche— por lo que entre una cosa y otra, hay que rellenar el agua casi todos los días. Tampoco querría dejar de mencionar que el tubo de vapor tiene una parte metálica al descubierto que se calienta hasta el punto de producir quemaduras, y que tal como está dispuesta, es bastante fácil que manejándola acabes tocando la parte que no debes.

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Otro aspecto negativo de su uso diario es el ruido. A diferencia de otras cafeteras, en esta preparar un café es un tanto largo y ruidoso. Imaginaos la siguiente secuencia a las siete de la mañana; limpieza, molido, prensado y preparación. Todas esas partes del proceso emiten ruido, mientras que en una cafetera normal, tan solo la preparación es ruidosa.

A pesar de todo, la Saeco Xsmall Class es una cafetera fácil y cómoda de usar, sólo que no es tan automática como dice ser. A su favor hay que destacar lo intuitivo de los botones y las luces de aviso, así como lo sencillo que es programar dos cafés seguidos, parar el café cuando quieras o incluso pedirle que memorice cómo de largo quieres que sea tu café.

Conclusiones

Como habréis podido comprobar, mi experiencia con la cafetera Saeco Xsmall Class ha sido un poco decepcionante. Aunque es cierto que ofrece ciertas cosas que otras no, como el molido y prensado del café, todas esas ventajas quedan desvirtuadas por un cúmulo de pequeñas pegas que no la hacen tan cómoda y, sobre todo, porque no prepara un café tan espectacular como para que merezca la pena tener una cafetera tan grande y cara en la cocina.

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