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Una cama diseñada con las normas del Feng Shui

Seguimos con la serie del Feng Shui y en esta ocasión quiero dar un repaso al dormitorio, una de las estancias de la casa más importantes en lo que a energías se refiere precisamente porque es uno de los lugares donde más tiempo pasa la gente. Algunos autores consideran que el lugar donde está la cama es el más importante de la casa. Ahí dormimos, leemos, nos relajamos… y llevamos a cabo todo el resto de actividades que se hacen en un dormitorio.

Según las reglas del Feng Shui, en el dormitorio predomina la fuerza femenina o pasiva (Yin), por lo que todos los detalles van orientados en ese aspecto. En primer lugar, hay que cuidar el color: las paredes serán de tonos pastel muy suaves, al igual que las alfombras. Los textiles serán de telas naturales (nada de tejidos sintéticos) mantendrán unidad con el resto de la habitación. Los colores suaves ayudarán a que los que duerman en el dormitorio descansen mejor.

La cama es el elemento fundamental del dormitorio, así que hay que situarlo en un lugar especial. Debe ocupar el rincón más alejado de la puerta y no estar alineada con ella; eso sí: es obligatorio que tenga cabecero. Detrás del lecho jamás se colocarán espejos y hay que evitar que haya ventanas para que no haya sensación de desprotección. No obstante, si te ves obligado a que haya una ventana tras el cabecero, ponle cortinas muy pesadas. No debe haber nada colgado sobre la cama ni trastos debajo. Por ejemplo, la lámpara si está sobre la cama deberá ser liviana o de papel para mantener la armonía.

Los más escrupulosos con la doctrina del Feng Shui apuntan a que la cabeza del durmiente debe apuntar al norte o al este, pero lo mejor es orientar la cabeza hacia el punto cardinal que más os convenga en cada momento según este esquema:

  • Una cama orientada al Sur fortalece la intuición y estimula los sueños y la capacidad de retención.
  • Una cama orientada al Norte favorece la salud y la energía vital.
  • Una cama orientada al Este provoca dinamismo y ganas de vivir.
  • Una cama orientada al Oeste constituye un buen mecanismo contra el estrés y la agitación.

Hay que prestar atención a los adornos del dormitorio y nunca colocar dos espejos enfrentados entre sí porque crearán energía negativa en el espacio que los separa. Las luces más adecuadas son las tenues que transmitan tranquilidad. El Feng Shui desaconseja los motivos relacionados con el agua en cuadros y adornos, ya que su filosofía apunta a que el agua agrava los problemas de alergia, asma y otros cuadros respiratorios.

El Feng Shui rechaza los aparatos eléctricos en el dormitorio, como televisión o equipo de música, así como cualquier cachivache que sirva para hacer ejercicio, ya que en teoría están cargados de energía activa que no facilitará el descanso. Si no se pueden quitar del dormitorio, lo mejor es cubrirlos. Tampoco debe haber en la zona de dormir ni ordenadores ni papeles relacionados con el trabajo ya que interfieren en el sueño. Resumiendo: el dormitorio es para dormir o para tener ratos románticos, por lo que el Feng Shui está en contra de cualquier objeto no relacionado con ninguna de las dos cosas.

Vía | Euroresidentes, Estilo y Hogar, Feng Shui Mundo, Trendir
En Decoesfera | Especial Feng Shui

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