Cómo reducir el tamaño de tu árbol de Navidad

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Antes y después de mi árbol de Navidad

Cuando la familia me planteó este año que ya era hora de montar el árbol de Navidad, estuve a punto de huir a Laos, pero en el último momento entré en razón y accedí a ello. Os preguntaréis el porqué de mi reticencia, y es que poner el árbol suponía un esfuerzo equiparable a una pequeña mudanza, pues lo compré en una época de mi vida en la que medía el espíritu navideño por centímetros, y esta criatura alcanzaba los 220 de alto. Del diámetro ni hablamos, podría haber reforestado Las Ventas.

Con estas dimensiones, tenía que mover muebles, correr la tele, encajar a los comensales entre la mesa y el árbol en las celebraciones, y sondarlos para que no fueran al baño en toda la cena. Así que ahora comprenderéis mi pavor prenavideño. Después de comer en casa de unos buenos amigos, que habían montado un sensato abeto de unas dimensiones mucho más equilibradas, volví a casa con la determinación de reducirlo o morir en el intento, y la verdad es que ha sido una operación muy sencilla y con un resultado muy satisfactorio.

Cortando el tubo superior Cortando el tubo superior

Este árbol, como la mayoría de los que hay en el mercado, se compone de un pie, dos tubos desmontables en los que se insertan las ramas por niveles, y un remate superior ya formado. Tomé la medida del árbol e hice varias pruebas para determinar la altura que deseaba. En total me sobraban dos o tres niveles, así que procedí a cortar la barra con una sierra de hoja adecuada para metal. Así, del segundo tubo obtuve dos tramos de dos y tres niveles cada uno.

El adaptador una vez extraido El adaptador una vez extraido
El adaptador colocado de nuevo El adaptador colocado de nuevo

El remate final se introduce en la barra a través de un capuchón de plástico que está integrado en esta. Este capuchón se puede sacar e introducir en cualquiera de los dos tramos resultantes, de manera que según sea nuestro gusto o disponibilidad de espacio, podremos cambiar la altura cambiando de tramo y colocando el tope en el escogido.

El siguiente paso, una vez cortado el segundo tubo superior, es eliminar los juegos de ramas más largos (no los vamos a poder utilizar más), en este caso, los dos niveles inferiores, y cambiar el orden de inserción. Este suele ir definido por colores, así que no hay más que cambiar esta referencia en los aros del tronco.

Un momento del montaje Un momento del montaje

Con esta operación he conseguido que mi árbol mida al menos treinta centímetros menos de alto, y he reducido su diámetro en otros cuarenta centímetros. Puedo colocarlo donde siempre quise hacerlo, sin mover muebles ni condicionar la mesa en las celebraciones, y al conservar dos pequeños tubos de diferentes medidas, cada año puedo jugar con su altura según lo quiera más o menos alto. Y seguramente el año que viene, cuando me vuelvan a decir que tengo que montar el árbol, no sentiré nunca más esos irreprimibles deseos de fuga.

En Decoesfera | Montamos el árbol de Navidad paso a paso

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