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Sartenes

Estos días estoy viviendo en mi cocina una rebelión de las pequeñas cosas. Después de muchos años de vivir en la misma casa, y aunque desde hace un tiempo estoy muy comedida en las compras y apenas renuevo menaje, me estoy dando cuenta de que cada vez me encuentro más cosas por medio, de esas que parecen decir, -solo voy a estar un ratillo aquí, pero al final se alojan durante semanas en una esquina de la encimera. O directamente en medio, propiciando el desorden y la invasión.

De manera que no dejo de mantener unos interesantes diálogos conmigo misma, y constantemente me vienen a la mente momentos y personas. Por ejemplo, aquel día en que no tuve mejor cosa que hacer que comprar otro conjunto de sartenes, para que el que ya tenía en casa no se sintiera tan solo. O en la tía Rita, cuando fue tan amable de dejarme en herencia ese juego de café con tantas, tantas piezas.

Por no hablar del paquete de arroz negro chino que pulula de estante en estante sin encontrar su espacio, o la lata de kilo de ventresca de atún del mar muerto que nadie sabe dónde guardar, ni de dónde salió. A todo esto hay que ponerle freno, ordenando los armarios y decidiendo con criterio firme qué nos sirve y qué no. Vamos a ver unos consejos para hacer sitio en los armarios de la cocina.

  • No colecciones latas raras. Empezaremos por los armarios que nos sirven de despensa. Su función es servir de almacén, a medio plazo, de las conservas que utilizamos habitualmente. Seguro que si miramos tenemos más de una lata caducada. La solución no pasa por revisar las baldas y tirar lo que no esté en fecha, sino de comprar con cabeza y previsión y no caer en la tentación del por si acaso. Para evitarlo, compraremos conservas que utilicemos normalmente, de manera que tengan una buena rotación en la despensa. Evitaremos la compra compulsiva o caprichosa de conservas raras o que no entren en nuestra dieta normal, a no ser que las tengamos incluidas en la lista de la compra con un destino claro y cercano.

Natalia Lobato en Flickr

  • Sortea sartenes y ollas. Ya tenemos la despensa en orden y con una buena rotación asegurada, pero los armarios del menaje son un desastre. Saquemos todo a la mesa y agrupemos por categorías para ver cuantos cazos, sartenes, ollas, etc… tenemos, y valoremos su estado y el uso que le vamos a dar. En una cocina doméstica, tener mucho más allá de cuatro sartenes de diferentes tamaños no tiene demasiado sentido. Seleccionaremos aquellas que tienen un mejor uso, y nos desharemos de las que nos sobren. Las ollas y cazos suelen proliferar de manera inexplicable. Tú solo recuerdas haber comprado un juego de tres, pero sin saber cómo tienes un armario lleno de cacharros. Si tenemos cazos de igual tamaño repetidos, y nos damos cuenta de que algunos de ellos no los utilizamos, nos desharemos de ellos para disponer de más espacio y poder tener todo mejor organizado.
  • Di no a las promociones. Los artículos de promoción son el gran enemigo del orden en la cocina. Se reproducen con la misma facilidad que los champiñones, y nos resulta muy difícil resistirnos a ellos. ¿Quién va a rechazar una enorme pinza de ensalada de plástico con un logo decorando los bordes? Pues eso, no nos dejemos cegar por lo gratis, pues al final nos acaba saliendo caro en espacio y está casi probado que nunca lo usamos.
  • Jubila tus trapos de cocina. Han llevado una vida de esfuerzo y trabajo y nadie les da un respiro entre el cajón, la encimera y la lavadora. Al final, el cajón de los trapos de cocina termina siendo el almacén de un ropavejero, del cual asoman verdaderos harapos que ni secan ni dan esplendor, pero que estorban una barbaridad. Haz una despiadada selección y tira los que tengan dudoso olor, dudoso tacto y dudoso color, dejando un número razonable.
  • Si no haces tartas, no tengas moldes. Hacer tartas es algo maravilloso, pero no te dejes engañar, si nunca las has hecho y no las vas a hacer, si odias encender el horno, ¿porqué tienes un juego de tres moldes desmontables? Ya entiendo, te los regaló la tía Rita y te da pena tirarlos. A ella no le dio ninguna encajártelos cuando hizo limpieza en su cocina, así que ya sabes. Regla aplicable a la yogurtera y otros aparatos similares.

Estos consejos para hacer sitio en la cocina son solo un llamamiento a la reflexión, cuando veas que las cosas invaden tu zona de trabajo aplícalos, no son tan descabellados.

Imágenes vía | Natalia Lobato en Flickr
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