
Cuando estás obligado a ser sencillo, te ves en la obligación de afrontar el verdadero problema. Cuando no puedes ofrecer ornamento, tienes que ofrecer sustancia.
Siendo hoy domingo, lo normal es que estuviera aquí mostrando algo de arte, algo llamativo con lo que entretener las largas tardes del último día de la semana. Pero en esta ocasión he decidido prescindir de las imágenes impactantes de ciudades derruidas y sustituirlas por una cita sobre la sencillez que ha calado hondo en mi.
La cita, de Paul Graham, forma parte de su ensayo Taste for Makers (Sentido del gusto para los creadores) y en mi opinión resume muy bien lo que Adolf Loos quería decir con su ensayo Ornamento y Delito.









