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A la hora de pintar, contar con un bien equipo nos ahorrará tiempo y disgustos. No merece la pena escatimar dinero en unas brochas que si no son de buena calidad repercutirán en el resultado final. El verdadero ahorro está en la mano de obra y como somos nosotros los que vamos a trabajar en nuestras propias paredes, eso es lo que nos quedará en el bolsillo.

También hay herramientas que tienen un coste más alto, pero podemos alquilarlas en empresas especializadas. Un desembolso mínimo por una utilización puntual, es una buena ventaja para el bricolador. Nos será imprescindible contar con una escalera para alcanzar sin problemas el techo y la parte alta de las paredes. Si podemos escoger, procuraremos que tenga una superficie en la que posar el material mientras trabajamos.

Brochas-de-pintor

Brochas: aunque para las grandes superficies el protagonismo se lo lleva el rodillo, una brocha plana y ancha puede suplirlo según el gusto del pintor aficionado. Las esquinas se pintan con una brocha especial, de cabeza triangular. En los lugares de difícil acceso, utilizad una brocha de mango alargado o de radiador. Para zonas como las cercanas a marcos de puertas y ventanas, una paletina plana o biselada será la más adecuada.

Pistola eléctrica: pulveriza una capa de pintura de forma regular sobre una superficie. Proporciona un acabado de calidad y es adecuada para pintar elementos como vallas de jardín, puertas, zócalos, muebles, etc…

Rodillo

Rodillos: si observamos el lineal de un establecimiento de pinturas, veremos que hay una gran variedad de rodillos. Se componen de un armazón metálico con empuñadura de plástico y un manguito de diferentes materiales. Generalmente el manguito es extraíble, lo que permite sustituirlo con distintos recambios.

  • De espuma: se utilizan para aplicar pinturas sintéticas y son aptos en la mayoría de las superficies.
  • De lana: puede ser de oveja o sintética. Son los que se utilizan generalmente para pintar con pintura plástica o temple.
  • Con textura: la superficie del manguito presenta curiosas formas que al aplicar la pintura quedan grabadas en la pared, formando ricos acabados decorativos.
  • De radiador: el armazón es muy largo y el manguito muy fino, pudiendo introducirse sin problemas por detrás de radiadores y lugares de difícil acceso.
  • Con depósito: permiten pintar con más autonomía ya que el interior del manguito tiene un depósito que, una vez lleno de pintura, esta sale por unos agujeros e impregna el rodillo.
  • Eléctrico: un depósito independiente bombea la pintura hasta el rodillo. Ahorra tiempo y esfuerzo, para pintar con gran comodidad.

Para alcanzar techos, se puede encajar un prolongador en el mango del rodillo, que suele ser hueco. Un palo de escoba hará esta función a las mil maravillas sin necesidad de desembolso alguno.

Almohadillas

Almohadillas: hechas de espuma y mohair, están diseñadas para su uso en interior y exterior. Es un producto relativamente nuevo que complementa a rodillos y brochas. Son muy adecuadas para cubrir esquinas, y extienden la pintura con más facilidad que los rodillos. Sujetas a un mango de plástico son fáciles de sustituir e intercambiar. No son adecuadas para pintar en paredes con gotelé, pues no llegan a cubrir toda la superficie.

Recipientes: el cubo es un clásico. De metal o plástico, conviene añadirle una rejilla para escurrir adecuadamente la pintura en cada operación. Personalmente prefiero las cubetas, ya que resultan más faciles de manejar y la labor de escurrido se realiza de forma más sencilla y efectiva.

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Otras herramientas: cuando se pintan detalles, el pulso puede jugarnos una mala pasada. Una barra de apoyo puede ayudarnos a mantener la firmeza durante el pintado, obteniendo un resultado más preciso.

¿Cual es el mejor abridor de botes de pintura? Creo que por aclamación popular, el cuchillo de punta roma gana la partida, seguido del mango de cuchara. No son unas herramientas muy profesionales, pero es lo que usamos la mayoría. Para mezclar la pintura, nada mejor que un palo de madera, nada sofisticado. Un simple listón servirá para este cometido. Recordaremos guardarlo con este fin cuando caiga en nuestras manos un buen ejemplar.

Para conservar los restos de pintura frescos durante tiempo, nos vendrá bien haber guardado botes de cristal herméticos. Los de conservas son perfectos para este fin. Un buen papel de lija nos vendrá bien para alisar superficies, colocado sobre un taco de madera nos será más fácil de utilizar.

Ya estamos bastante bien equipados para renovar nuestras paredes, ahora solo falta una buena elección de la pintura y mucho buen humor, que el duro trabajo lo requiere.

Imágenes vía | Decorailumina, Rededorando, Callejóndelagua, Consumer

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